Trastorno Conductual

Diagnosticar el trastorno conductual puede ser un dilema, ya que los niños cambian constantemente en el tiempo. Esto hace difícil distinguir si el problema es lo suficientemente persistente para que amerite un diagnóstico. En algunos casos, lo que parece ser un trastorno de conducta puede ser un problema de ajuste a una tensión aguda o crónica.

Muchos niños que sufren del trastorno de conducta también sufren de trastornos del aprendizaje y casi un tercio de ellos están deprimidos o ansiosos. Muchos niños dejan de mostrar problemas de comportamiento cuando reciben tratamiento para la depresión.Traigo a colasión un caso que se me presentó en una ocasión en la consulta: una madre muy angustiada con respecto a la conducta de su hija adolescente de 12 años, insistía con que "no se quedaba quieta en la casa" y "no dejaba de tocar todo." Cuando entrevisto a la adolescente, llora durante toda la entrevista expresando sus miedos y frustraciones que no logra manifestar en casa, a la vez que cursa con alteraciones del sueño, del apetito y un desánimo para iniciar cualquier tarea. La madre insistía en que su problema era de conducta, por lo que se tuvo que trabajar con la madre y decirle que su hija estaba deprimida y que necesitaba psicoterapia y medicación. Luego de unos meses de iniciar ambas cosas, la joven comenzó a mejorar su conducta en la medida que fue mejorando su depresión. Aquí hago un alto muy personal para decir que como padres debemos ganarnos la confianza de nuestros hijos y que ganarse esa confianza no significa "no tener reglas," simplemente es darle esa seguridad de que cuentan con alguien lo cual no significa tampocosobreproteger. El niño y el adolescente pide a gritos una guía y quién mejor para eso que las personas que lo trajeron a este mundo.

El contexto social en que vive un estudiante (por ejemplo, la pobreza o áreas de alto crimen) puede ejercer influencia sobre lo que vemos como conducta antisocial. En estos casos, un diagnóstico del trastorno de conducta puede ser aplicado incorrectamente a individuos que exhiben comportamientos que pueden ser protectores o “normales” dentro del contexto cultural. Este fenómeno se ve en la barriadas de Panamá que son "áreas rojas," donde el niño permanece en un estado de alerta constante y aprende a estar a la defensiva todo el tiempo.

Debemos sospechar que un niño puede tener un trastorno conductual cuando observe:

1. Que amenaza con hacerle daño a los compañeros de la clase y otros estudiantes.

2. Poca asistencia o inasistencia crónica a la escuela.

3. Historia de suspensión escolar frecuente.

4. Poca empatía hacia otros y una falta de sentimientos apropiados de culpa y remordimiento.

5. Baja autoestima enmascarada con valentía.

6. Mentir a los profesores o compañeros.

7. Robar a los compañeros o a la escuela.

8. Peleas físicas frecuentes y uso de armas.

9. Destrucción de la propiedad.

Los niños con trastorno conductual tienen más riesgo de fracasar en la escuela, tener problemas mentales y hasta suicidarse (aunquesuene algo radical, en este siglo hay una tendencia de intentos de suicidio que antes no se veía en adolescentes).

Otro trastorno conductual que se ve con frecuencia en niños pequeños es el trastorno oposicionista desafiante, el cual normalmente ies diagnosticado en la niñez. Esta condición se caracteriza por comportamientos no cooperativos, desafiantes, negativos, irritables hacia los padres, compañeros, maestros y otras personas en posición de la autoridad.

CAUSAS

Se considera que las condiciones que contribuyen al desarrollo de un trastorno conductual son multifactoriales, lo que significa que muchos factores contribuyen a la causa. Los exámenes neuropsicológicos demuestran que los niños y adolescentes que sufren trastornos de la conducta parecen tener afectado el lóbulo frontal del cerebro, lo cual interfiere con su capacidad para planificar, evitar los riesgos y aprender de sus experiencias negativas. Se considera que el temperamento de los niños tiene una base genética.

Los niños y adolescentes de "carácter difícil" tienen mayor probabilidad de desarrollar trastornos del comportamiento. Los niños o adolescentes que provienen de hogares carenciados, disfuncionales o desorganizados tienen mayor probabilidad de desarrollar trastornos de la conducta. Se ha visto que los problemas sociales y el rechazo por parte de sus compañeros contribuyen a la delincuencia. Existe también una relación entre el bajo nivel socioeconómico y los trastornos de la conducta.

Por lo general, los psiquiatras u otros profesionales de la salud mental diagnostican el trastorno conductual en niños y adolescentes. Una historia detallada del comportamiento del niño por parte de los padres y maestros, las observaciones clínicas del comportamiento del niño y --algunas veces-- los exámenes psicológicos, contribuyen a realizar el diagnóstico.

Los padres que observen síntomas de trastorno conductual en sus hijos pequeños o adolescentes pueden colaborar buscando evaluación y tratamiento tempranos. Un tratamiento a tiempo puede evitar diversos problemas futuros. Además, a menudo se manifiesta junto con otros trastornos de la salud mental, que incluyen trastornos del estado de ánimo, de ansiedad, de estrés postrauma, abuso de drogas, trastorno de déficit de atención con hiperactividad y trastornos del aprendizaje, lo que aumenta la necesidad de un diagnóstico y un tratamiento temprano. Es también de vital importancia que le realice todo los exámenes de laboratorio y descartar cualquier causa médica que deba ser tratada. El tratamiento puede incluir:

1. Abordajes cognitivo conductuales: El objetivo del tratamiento cognitivo conductual es aumentar la capacidad del paciente para resolver los problemas y sus habilidades para comunicarse, así como promover técnicas para controlar los impulsos y la ira.

2. Terapia familiar: Generalmente la terapia familiar tiene como objetivo la introducción de cambios dentro del sistema familiar, como por ejemplo, mejorar la capacidad de comunicación y fomentar la interacción entre los miembros de la familia.

3. Terapia de grupo: La terapia de grupo a menudo se centra en el desarrollo de las habilidades sociales e interpersonales.

4. Medicación: Pueden utilizarse medicamentos, sin embargo hay que hacer una evaluación integral del paciente y más que todo si no se logran alcanzar cambios en la terapia. De igual manera el manejo debe ser combinado con todos los aspectos antes mencionados.

La detección y la intervención tempranas en las experiencias negativas familiares y sociales pueden interrumpir la secuencia de experiencias que conducen a comportamientos más perturbadores o agresivos. ¡Tú como padre puedes hacer la diferencia! Y como siempre digo, en la vida solamente hay que querer hacerlo y hacerlo lo mejor que se pueda para que luego no se diga que no lo intentaste. No te sientas desanimado por la conducta de tu hijo, simplemente busca la ayuda profesional que existe y sigue el curso de los cambios posteriores.

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